El Albacete firmó una de las grandes sorpresas de la Copa del Rey al derrotar al Real Madrid por 3-2 y sellar su pase a los cuartos de final en un partido condicionado por el ambiente y las circunstancias.
Un Belmonte hostil y una noche envuelta en niebla
El Carlos Belmonte presentó un ambiente encendido desde el inicio. La intensa niebla se mezcló con el ruido de una grada volcada, que protestó cada acción desde el primer minuto y convirtió el escenario en un contexto incómodo para el conjunto blanco.
Durante la primera mitad, los jugadores del Real Madrid fueron recibidos con pitos constantes y los cánticos de «Vinicius, Balón de Playa» se repitieron cada vez que el brasileño entró en contacto con el balón.

El Albacete golpea antes del descanso
El equipo manchego fue el primero en generar peligro real. Lorenzo Aguado probó fortuna desde el costado derecho y, poco después, Dani Bernabéu volvió a avisar, despertando los gritos de «¡sí se puede!» en la grada.
El premio llegó en el minuto 42, cuando un córner servido por Lazo encontró la cabeza de Javi Villar, que firmó el 1-0 con un remate contundente.
Empate blanco y lectura del primer tiempo
La reacción del Real Madrid llegó en el tiempo añadido. En el 45+3’, un saque de esquina lanzado por Güler quedó suelto en el área y Mastantuono empujó el balón al fondo de la red antes del descanso.
De la primera parte se extrajeron dos conclusiones claras: Arbeloa tiene mucho trabajo por delante y el ‘15’ turco fue el único capaz de mantener la identidad del equipo incluso en las condiciones más adversas.

Jefte decide una eliminatoria histórica
Tras la reanudación, el Real Madrid dominó la posesión, pero sin profundidad. Con el paso de los minutos, el Albacete aprovechó los errores visitantes y encontró el segundo gol en una acción decisiva.
Jefte Betancor recibió el balón dentro del área y no falló ante Lunin para marcar el 2-1 a falta de ocho minutos. El estadio volvió a rugir y, aunque Gonzalo empató en el 90+1’ tras otro córner de Güler, el desenlace estaba escrito.
Jefte apareció de nuevo con un gol soberbio que selló el 3-2 definitivo y confirmó una eliminación histórica del Real Madrid.