Amargo debut del Athletic Club de Bilbao en la máxima competición europea. Los del Valverde caen derrotados ante un solvente Arsenal en su regreso a la Champions once temporadas después.
Ernesto marcó unas directrices claras y contundentes para recibir al 13 veces campeón de la Premier League. Mientras se cumplieron, los leones estuvieron con vida, el desorden al volver de vestuarios trajo consigo errores que costaron muy caros.
Errores imperdonables
Los del Txingurri plantearon un partido serio y largo; los ingleses aguantaron el arreón inicial y el peso de la historia, y los más de 300 millones gastados en el pasado mercado de traspasos hicieron que los gunners terminaran abriendo la portería pasado el minuto 70.
Los de Mikel Arteta tuvieron que tirar del manual de la Champions, ese que se conocen a la perfección, para derrotar a los vascos con hasta cuatro españoles (David Raya, Martín Zubimendi, Mikel Merino y Cristhian Mosquera) que alineó el pupilo de Pep Guardiola en La Catedral.
El recién incorporado al partido, Gabriel Martinelli, aprovechó dos prolongaciones de Rice y Trossard para adelantar a los visitantes tras un partido con mucho fondo. Y el propio brasileño apuró línea de fondo minutos después para servir en bandeja el tanto que certificaba la victoria a Leandro.

Los rojiblancos pueden sentirse orgullosos; aguantar más de dos tercios de partido a un equipo que invirtió en fichajes el triple del presupuesto salarial de los leones es un buen ejemplo de que las cosas se están haciendo bien, que en Bilbao reman en la dirección correcta, aunque, por supuesto, queda mucho por hacer y pulir para “llegar lo más lejos posible” en esta competición, como sueña Iñaki Williams.