Anoeta se prepara para vivir una de esas veladas que quedan grabadas en la memoria colectiva del fútbol vasco. Este miércoles 4 de marzo, el estadio donostiarra será el epicentro de un pulso cargado de emoción entre la Real Sociedad y el Athletic Club, con un billete a la final de la Copa del Rey en juego. El desenlace conducirá al vencedor hasta el duelo decisivo del 18 de abril frente al Atlético de Madrid en el escenario sevillano de La Cartuja.
Previa del partido Real Sociedad vs. Athletic Club
La ligera ventaja obtenida por el conjunto txuri-urdin en San Mamés impulsa la confianza de una afición que llenará las gradas con un ambiente festivo y exigente. La posibilidad de regresar a una final copera despierta recuerdos recientes, como aquella conquistada en 2021 ante el eterno rival, decidida por la sangre fría de Mikel Oyarzabal desde los once metros, en un encuentro marcado por la ausencia de público debido a la pandemia.
El equipo bilbaíno, por su parte, afronta el reto con la ambición de revertir la eliminatoria y alcanzar su séptima final desde 2009. La tarea no se presenta sencilla, ya que no logra una victoria en territorio guipuzcoano desde 2017, cuando un 0-2 le permitió salir victorioso. Repetir aquel marcador supondría ahora el pase directo a la gran cita, además de un impulso anímico clave para un grupo que atraviesa un momento sólido de resultados.
El premio va más allá del prestigio. Alcanzar la final garantiza presencia en la próxima Supercopa de España, ventajas competitivas en la siguiente edición copera y una vía directa hacia Europa, ya que el campeón asegurará su participación continental en la temporada 2026-27.
Novedades en ambas escuadras
En el plano deportivo, la escuadra local recibe una noticia alentadora con la inclusión de Orri Óskarsson en la convocatoria, pese a las dudas generadas durante la semana. Su disponibilidad refuerza el potencial ofensivo de un equipo que, aun con bajas sensibles, llega con optimismo tras un inicio de año casi impecable. Enfrente, los rojiblancos recuperan efectivos clave que no pudieron estar en la ida, lo que amplía las opciones tácticas de un bloque que también mira de reojo a la lucha europea en LaLiga.
Con ambos conjuntos igualados en la tabla doméstica y separados únicamente por detalles, el derbi promete intensidad, orgullo y tensión hasta el último minuto. En juego no solo hay una final, sino la supremacía emocional de una rivalidad histórica que volverá a latir con fuerza bajo los focos de Anoeta.