Casualidades del destino. Esta noche Betis y Atlético de Madrid se dan cita en La Cartuja para poner el punto y final a la jornada 10 de LaLiga. Un choque de altos vuelos que, casualmente, tiene lugar 365 días después de su último enfrentamiento en Sevilla.
Hasta ahí nada parece raro o significativamente destacable. Sin embargo, en el caso del Atleti lo de hoy es mucho más que un partido. No por el hecho de intentar aferrarse a la pelea por LaLiga o de intentar estrenar su casillero de victorias lejos del Metropolitano. Es porque el destino les pone en una encrucijada casi idéntica un año después.
La temporada pasada los de Simeone no arrancaron de la mejor manera posible. Un mar de dudas y unos resultados discretos ponían en jaque el futuro de los rojiblancos. ¿Suena la película? Es la misma que se está viendo este curso. Pero, ¿qué tiene que ver el Betis en todo esto?

Un punto de inflexión
El equipo de Manuel Pellegrini asestó en 2024 lo que parecía un mazazo al Atlético. Una victoria por la mínima que profundizaba en la herida rojiblanca. Pero entonces todo cambió. De transitar por el camino de la duda, a surcar el mar sin temer a las olas.
Tras la derrota en el Villamarín, los de Simeone se sacudieron las penas y lograron una racha de 15 victorias consecutivas. La mejor estadística de su historia y una dinámica que aupó al Atleti hasta el liderato liguero en la primera vuelta del campeonato.
Ahora, un año después y con un contexto similar, el club madrileño vuelve a su pasado. De nuevo ante el Betis y con las dudas en la cabeza. ¿Llegará una nueva derrota que dé paso a una racha triunfal? Esta noche se sabrá si la historia se repite, si el Atlético se redime o si extiende su drama.