El Valencia CF se vuelve a dar de bruces con una realidad que cada vez parece asumirse con más resignación por parte del conjunto ‘Che’. La diferencia entre el Barcelona de Hansi Flick y el Valencia de Carlos Corberán es abismal: un global de 18-1 a favor del Barça en sus últimos tres enfrentamientos.
El resultado de ayer solo es un reflejo más de lo que le está sucediendo al equipo de la capital del Turia frente al Barcelona en los últimos tiempos, y es que la calidad de sus plantillas no es comparable, pero a un club tan histórico del fútbol español como el Valencia hay que exigirle que al menos sea capaz de dar la cara.
Cosa que no está sucediendo en sus últimos duelos. A los jugadores valencianistas les tiemblan las piernas, Corberán se ve completamente superado por el planteamiento táctico del técnico alemán, y el resultado es otra goleada de enjundia que calienta todavía más a la afición, cabreada con la propiedad del Club.
Todo comenzó en enero de este mismo año, con un doloroso 7-1 en Montjuïc que mandaba al combinado blanquinegro a lo más abajo de la clasificación. Aquel día el Valencia encajó la mayor goleada en liga desde 1955, en Mendizorroza ante el Alavés (7-0). El pánico cundía en el club de Mestalla, que se veía abocado a un destino trágico.
Fermín López, al igual que este domingo, fue protagonista con dos goles y proclamándose MVP de ambos encuentros. También marcó en la segunda goleada del año, esta vez en Mestalla (0-5) que acabó con la eliminación del Valencia en Copa. El joven centrocampista procedente de las categorías inferiores del club catalán se ha convertido en un dolor de muelas para el equipo de Corberán.
Lejos queda aquel Valencia peleón, que fue capaz de ganar la final de Copa en 2019 a un Barça que aquel año estuvo cerca de firmar un triplete, con Messi todavía entre sus filas. Desde entonces, el balance es aplastante a favor del Barcelona: 11 victorias culés, dos empates y tan solo una victoria para los ches.
El Valencia de Meriton prometía un gran proyecto y ha dejado mucho que desear, tanto que la afición valencianista siente que su equipo es tan solo una sombra de lo que fue el gran Valencia que competía todos los años por Europa y que a principios de los 2000 se convirtió en uno de los equipos más temidos del mundo.