Malas noticias en el Atlético de Madrid. La derrota ante el FC Barcelona el pasado martes no fue el único revés para los rojiblancos. En un partido en el que estaba en juego el liderato de LaLiga, los de Simeone pagaron en forma de lesiones un castigo excesivamente duro. Giménez, Baena y Cardoso hicieron saltar las alarmas.
Y las pruebas médicas a las que se sometieron a su vuelta a Madrid han confirmado los peores presagios. Los tres jugadores sufren lesiones importantes y apuntan a no regresar hasta 2026. Giménez y Baena sufren lesiones musculares de grado bajo. Y Cardoso tiene una fuerte contusión en su rodilla izquierda.

Tres bajas de peso que se suman a una enfermería en la que ya habitaban Le Normand y Llorente. Aunque en el caso del central español su vuelta podría estar muy cerca de darse. Este jueves se ha reincorporado a los entrenamientos con total normalidad y será Simeone el que decida si está listo para volver a la titularidad.
Dos partidos vitales
Lo cierto es que las bajas llegan en el peor momento posible para el Atlético. Los colchoneros afrontan un final de año con tres partidos lejos de casa y un solo compromiso junto a su afición. Eso, teniendo en cuenta las dificultades de los rojiblancos como visitantes, presentan un desafío mayúsculo.
Y, para colmo, es un reto en el que el margen de error es mínimo. Tras perder en Barcelona, la distancia con el líder ha vuelto a aumentar hasta los seis puntos. De ahí que el partido ante el Athletic Club este sábado sea de vital importancia. Pero tras la visita a Bilbao no se para, ya que a la vuelta de la esquina hay otro compromiso clave.

El próximo martes los de Simeone se ven las caras con el PSV. Un duelo en el que las aspiraciones por estar entre los ocho mejores equipos de Europa estará en juego. En definitiva, no hay descanso para un Atlético que está mermado, pero que tiene que sacar las garras.