Frío fuera de Madrid
Los colchoneros tan solo jugarán un partido en el Metropolitano hasta final de este año. Será contra el Valencia. Además, le esperan visitas en las que la grada local aprieta y actúa como un jugador más. Es el caso del partido de este fin de semana ante el Athletic Club en San Mamés, pero también el duelo de Champions League contra el PSV, que solo ha perdido dos encuentros en su estadio.

Y ya no es tanto lo que aprietan las aficiones rivales, sino que el Atleti desde hace varias temporadas suma poco fuera de casa. Este curso, en Liga, solo ha sumado 9 de los 21 puntos posibles de visitante. La diferencia con los datos de local es abrumadora: ha ganado todo menos un empate.
Ahora mismo los de la capital son 4º, a seis puntos del líder. Aún así, una mala racha fuera de casa haría que se complicara el estar en la pelea por el título.
La enfermería vuelve a abrir sus puertas
Después de lo que parecía un respiro a las lesiones en la plantilla rojiblanca, el Atlético de Madrid se dejó algo más que tres puntos en el Camp Nou. Del partido ante el FC Barcelona salieron con algún tipo de lesión o molestia piezas fundamentales para el Cholo como Baena, Johnny Cardoso o Giménez.
El español estaba empezando a ser el líder, incluso por delante de Julián Álvarez. El uruguayo estaba recuperando su nivel en la zaga defensiva y haciendo olvidar la baja de Le Normand.

El caso de Cardoso hace que se esté acabando la paciencia en las calles de Madrid con él. El estadounidense volvió a jugar de titular la semana pasada después de no pisar el verde desde agosto. Lo hizo nada menos que contra el Inter en Champions, por lo que Simeone tiene confianza en él. Pero volvió a lesionarse a los 14 minutos de juego contra el Barsa. Tan solo ha jugado 259 minutos desde que firmó con el Atlético de Madrid.
Tampoco están disponibles por ahora Le Normand y Marcos Llorente.
Si a los pocos guarismos fuera de casa, le sumas que las piezas que estaban siendo clave en la racha ganadora del Atleti no van a estar disponibles, se queda un final de año que puede ser tétrico en las filas rojiblancas.


