Antonio Pintus vuelve a ser el preparador físico del primer equipo con el propósito de machacar a los jugadores físicamente para poder luchar por los dos títulos que el equipo tiene aún en juego. El único requisito, clasificar entre los ocho mejores clubes europeos.
Antonio Pintus: El comodín infinito
En valdebebas el objetivo es claro: Clasificar directamente a los octavos de final de la UEFA Champions League, lo que significa quedar entre los ocho primeros en este nuevo formato de clasificación europeo.
Tras haber aplastado al Mónaco en casa, los de Arbeloa tendrán que disputar el último partido de clasificación a domicilio frente al Benfica, donde, con un empate o victoria se asegurarían finalizar en el ansiado Top 8.
Una vez eliminados de la Copa del Rey, el Madrid solo sigue en la pelea por La Liga y la Champions. Si consiguen sortear los dieciseisavos de final europeos, disputados entre los días 17-18 de Febrero (ida) y 24-25 de Febrero (vuelta), tendrán cinco semanas de «descanso» donde solo tendrán que jugar las jornadas 22-27 de La Liga.
El «método Pintus» regresa a Vadebebas
Tras la intempestiva salida de Xabi Alonso, Antonio Pintus ha vuelto como preparador físico de la mano de Arbeloa.
El Italiano, si es que todos los bolillos acaban encajando, puede llegar a disfrutar de cinco semanas consecutivas para trabajar con los jugadores y conseguir ponerlos a tono para la exigente recta final de la temporada.
Mientras tanto, el equipo recibirá al Rayo Vallecano en la jornada 22 tras haberse enfrentado al Benfica. Posteriormente, por cada jornada desde la 23 hasta la 27, el equipo gozará de una semana para prepara cada partido correspondiente del calendario liguero.

Las máscaras de Pintus, a la vuelta de la esquina
Antonio Pintus, ha sido uno de los principales culpables del alto rendimiento del Real Madrid durante estas últimas temporadas, gracias a la exigencia física que están sometidos los jugadores en los entrenamientos.
Pero entre varios de sus métodos, sin ninguna duda, destacan las máscaras de hipoxia, más conocidas como las «máscaras milagrosas».
Se trata de un equipo valorado entorno a los 30.000€. Con esto, lo jugadores hacen una prueba de esfuerzo con un sistema portatil para medir la capacidad de oxígeno máximo (VO2 máx). Tras la prueba, se conoce la capacidad respiratoria del jugador mediante un electrocardiograma y análisis de gases.
