La Real se niega a caer y conquista la noche mas loca de Copa

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La Real Sociedad eliminó a Osasuna en una noche inolvidable de Copa del Rey decidida en la tanda de penaltis en Anoeta

Real Sociedad vs Osasuna: noche épica de Copa en Anoeta

Anoeta fue escenario de una noche de Copa del Rey de las que se recuerdan. De esas que empiezan torcidas, se enderezan a base de empuje y acaban decidiéndose en el lugar más cruel: los once metros. La Real Sociedad sufrió, cayó dos veces, se levantó otras tantas y terminó celebrando un pase épico ante un Osasuna que rozó la victoria hasta el último suspiro.

Un inicio devastador para la Real Sociedad

El inicio no pudo ser peor para los donostiarras. Apenas habían pasado cuatro minutos cuando Moncayola cazó un balón suelto en la frontal y lo mandó directo a la escuadra, sorprendiendo a Marrero y silenciando Anoeta. El golpe dejó tocada a la Real, que dominaba la posesión pero sufría cada vez que Osasuna salía con espacio. Y el castigo volvió a ser máximo: Kike Barja puso un centro peligroso al primer palo y Oyarzabal, en su intento por despejar, acabó introduciendo el balón en su propia portería. 0-2 y jarro de agua fría.

La Real empuja antes del descanso

A partir de ahí, la Real empujó con todo. Sucic, Barrenetxea y Carlos Soler lo intentaron desde fuera y desde dentro, pero se toparon una y otra vez con un Aitor Fernández muy seguro y con una zaga rojilla sólida y ordenada. Las ocasiones se acumulaban, el dominio era claro, pero el gol no llegaba. El descanso apareció casi como un alivio para los locales, que se marchaban perdiendo pero con la sensación de estar muy vivos.

Mucha acción por ambos lados durante el tiempo reglamentario | Foto: @Osasuna en X

Reacción donostiarra tras el paso por vestuarios

Tras el paso por vestuarios, el guion se mantuvo. La Real monopolizó el balón, encerró a Osasuna en su campo y empezó a generar sensación de peligro constante. Kubo agitó el partido desde la derecha, Barrene atacó los espacios y Anoeta empujó como solo sabe hacerlo en noches de Copa. El premio llegó pasada la hora de juego, cuando los donostiarras encontraron por fin el camino del gol y el estadio explotó. El partido entró entonces en una fase totalmente distinta.

Empate y tensión hasta la prórroga

Osasuna comenzó a sufrir de verdad. Apenas salía de su campo y se aferraba al orden defensivo, mientras la Real olía sangre. El empate acabó llegando y convirtió el tramo final en un intercambio de nervios, interrupciones y miradas al reloj. Ninguno consiguió desnivelar el marcador en los 90 minutos y el partido se fue a la prórroga con Anoeta como una caldera.

Prórroga de asedio y penalti fallado

El tiempo extra fue un asedio casi total de la Real. Osasuna resistía como podía, con piernas cansadas y Aitor Fernández multiplicándose bajo palos. Hubo ocasiones clarísimas: disparos de Kubo, remates a bocajarro y centros peligrosos que siempre encontraban una pierna rojilla o una mano salvadora. También Osasuna tuvo la suya, con un cabezazo de Budimir al larguero que heló el estadio por un segundo.

El momento clave llegó en la primera parte de la prórroga. Odriozola controló dentro del área y el balón tocó en la mano de Javi Galán. Soto Grado no dudó tras revisar la acción y señaló penalti. La oportunidad de culminar la remontada estaba ahí, pero Oyarzabal falló desde los once metros, adivinando Aitor Fernández el lanzamiento. El destino parecía empeñado en alargar el sufrimiento.

Acción posterior al remate de Kubo, atajado por Aitor | Foto: @Osasuna en X

La Real Sociedad elimina a Osasuna en los penaltis

Con las fuerzas al límite y sin más goles, todo se decidió en la tanda de penaltis. Ahí, la tensión se apoderó de Anoeta. La Real tomó ventaja, pero Zakharyan mandó su lanzamiento por encima del larguero, devolviendo la esperanza a Osasuna. Sergio Gómez anotó y Javi Galán respondió, manteniendo el pulso vivo hasta el final. Cuando todo parecía listo para seguir alargando la agonía, Catena falló su penalti, enviándolo fuera, y desató la locura en las gradas.

La Real Sociedad, tras una noche interminable, logró el pase en una eliminatoria tan sufrida como emocionante. Cayó, se rehízo y resistió hasta el final, empujada por un Anoeta que no dejó de creer ni un segundo. Copa del Rey en estado puro.

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