El Real Madrid afronta una nueva final, esta vez en Alemania, con el objetivo de no dar por acabado un curso a mediados de abril.
Los merengues, con ínfimas opciones de remontar en la competición doméstica, y sin conocer la victoria desde el 22 de marzo, se enfrentan al reto más importante del año.
Las derrotas en Mallorca y en el partido de ida, y el empate frente al Girona, dejan a los de Arbeloa muy tocados. De no remontar, encadenarían una segunda temporada en blanco, algo que haría tambalear todo el entramado del club.
Álvaro se encomienda en Mendy
La ausencia de Thouaméni y frenar a Michael Olise, son los principales dolores de cabeza del salmantino. Arbeloa deberá idear un plan para frenar a una delantera que rompe récords, para culminar una hazaña sin precendentes en el conjunto merengue.
Es el extremo del que habla todo el mundo; el francés está enamorando a los aficionados en su segunda temporada en el Bayern de Múnich, en la que ha pasado de promesa a realidad.

A sus 24 años está alcanzando la madurez futbolística, un jugador que destaca por su facilidad para el desborde y las endiabladas diagonales.
El nacido en Londres completó el 57% de los regates intentados en el encuentro de ida, un puñal en la banda derecha que ultrajó el honor de Carreras.
Olise está explotando todas sus cualidades con Vincent Kompany, y transformando estas en números. 46 goles generados en 42 partidos, siendo el principal socio de Harry Kane y Luis Díaz con 29 asistencias.