Si hay una relación entre entrenador y futbolista que ha dividido prácticamente a todo el planeta fútbol en dos bandos, esa ha sido la protagonizada por José Mourinho e Iker Casillas.
Ambos rompieron cualquier vínculo cordial durante la primera etapa de The Special One en el banquillo del Santiago Bernabéu. Algo que rompió a la afición del Real Madrid en dos. Por un lado, los que estuvieron y están del lado del técnico portugués; y por otro, los fieles al portero.
Un cisma que marcó una época y que, por tanto, no podía faltar en el documental que Netflix ha estrenado acerca de la figura de Mourinho.
LAS TRES PETICIONES DE CASILLAS
El entrenador luso ha comenzado su segunda etapa en el Real Madrid. Y ha regresado con un mandamiento básico: recuperar la estabilidad del vestuario y volver a ganar títulos.
Algo parecido a lo que vivió en su primera etapa en el club blanco. Por aquel entonces, el equipo necesitaba recuperar la competitividad, en especial en la Champions League, pero también que pusiera orden en el vestuario. Tal y como le pidió Florentino Pérez.
Así llegó Mou al vestuario merengue y, tal y como ha relatado en el citado documental, las tres primeras conversaciones con Iker Casillas le hicieron entender el porqué de las palabras del presidente.
El mito, la leyenda y el arte de la provocación. 'MOURINHO' La nueva serie documental de tres partes ya está disponible. pic.twitter.com/dnXc9TGTx5
— Netflix España (@NetflixES) August 11, 2026
La primera petición de Casillas: «Vengo a pedir más vacaciones para los jugadores de la Selección». La segunda: «Me pidió que retrasara los entrenamientos una hora porque, a la hora que yo quería entrenar, había mucho tráfico en Madrid». Y aún hay más…
Para rematar el trío de peticiones del por entonces capitán, Iker le dijo lo siguiente: «La tercera vez que hablamos me dijo ‘No queremos ir al hotel. Preferimos vernos el día de partido e ir directamente el estadio a jugar».
Todo ello fue suficiente para que Mourinho sacase una conclusión muy firme: «En poco tiempo me di cuenta de que estaban consentidos». El míster consideraba que «el Madrid tenía un equipazo» con Casillas como «capitán y el mejor jugador», pero también pensó enseguida que «mentalmente estaba muy mal».
UN PROBLEMA PARA MOURINHO
Si el inicio ya fue de por sí complicado, la relación entre los dos continuó tensándose… hasta el momento de la fractura definitiva. Una ruptura que llegó a raíz de la famosa llamada de Casillas a Xavi Hernández.
El guardameta llamó a Xavi para disminuir la tensión existente entre los jugadores de Real Madrid y Barça cuando acudían a la selección española. Y Mourinho no se quedó callado ni entonces ni ahora.

«Esto es un Barcelona – Real Madrid. Cuando vayáis a la Selección podéis daros dos besos, pero ahora no. Esto es la guerra», dijo Mou. «Hay cosas que no acepto ni aceptaré nunca. Cuando alguien no me respeta, se convierte en un problema», agregó el de Setúbal.
Casillas le intentó explicar a su entrenador que la situación era especialmente delicada para él porque era tanto el capitán del Real Madrid como de la Selección: «A mí no me gustó ver eso (la creciente tensión en los Clásicos) y se lo dije al míster».
Sami Khedira también se ha referido a este capítulo: «Iker era una leyenda del Real Madrid, querido por los aficionados. Le sentó y no le dirigía la palabra, hablaba mal de él en los medios… El vestuario se convirtió en un infierno».
CASO ‘EL TOPO’
Todo ese problema, esa fractura irrecuperable, desencadenó en unas filtraciones a la prensa que Mourinho jamás perdonó. A esto se lo conoció como el ‘Caso del Topo’.
Casillas fue señalado por un sector, aunque él ha echado balones fuera: «Se volvió loco (por Mourinho). Nos llamó a todos, nos dijo de todo… Dijo que éramos culpables de todo. No sé si le dio una patada a una botella y cerró de un portazo la puerta de su despacho».

Marcelo lo ha recordado así: «Llevaba un cabreo monumental. Él es así, se lo curraba para ayudarnos a ganar de la mejor manera posible y va y se filtra algo que solo nosotros sabíamos. Hasta hoy queremos saber quién fue aquel desgraciado que se fue de la lengua».
Los miembros de aquel vestuario aseguran no saber la identidad del topo, pero Rui Faria ha dejado entrever que el staff tenía un nombre: «Sabíamos quién era el topo, estábamos casi seguros. Porque, al final, las respuestas estaban en los periódicos. No puedes demostrarlo, pero estás casi seguro de cómo funcionan las cosas».
FINAL DE UNA ERA
Todos estos capítulos acabaron desgastando a un José Mourinho que ha reconocido que acabó harto del vestuario, al igual que sus jugadores de él. De sus futbolistas… y también «de la prensa».
Eso sí, sabía que parte de su cometido había surtido efecto. «Ahora viene lo fácil, porque nosotros vamos para arriba y ellos, el Barcelona para abajo», le confesó Florentino Pérez. Pero Mou lo tenía decidido: «Yo quería irme. Sentía que había terminado».
Ahora llega el inicio de una nueva era. Y hay una premisa clave de Mourinho: «Si piensan igual que yo pienso, la vida les será más fácil». Aviso a navegantes…

