Sensación agridulce en el vestuario dirigido por el técnico portugués. Contento por la victoria y los tres primeros puntos, aunque no demasiado con la forma en que se fraguó, el Madrid estuvo muy cerca de pinchar en Cornellá.
Los merengues llegaron a Barcelona con siete bajas entre lesiones y molestias, plazas ocupadas por las seis incorporaciones del mercado veraniego y los canteranos que más gustaron a ‘Mou’ en la pretemporada.
El luso no dudó en alinear a tres de las caras nuevas: Dumfries, Konaté y Bernardo Silva, aunque se guardó en la recámara a Diomande, Cucurella y el hoy aclamadísimo Carlos Espí.
¿Cómo fueron los primeros minutos de los fichajes?
De los tres titulares podemos destacar a Konaté. El francés fue el líder de la defensa, ganando el 90% de los duelos disputados por tierra y aire, sin ser regateado en una ocasión.
Dumfries y Bernardo estuvieron menos acertados, no mostraron todas sus cualidades y pasaron desapercibidos. Ambos terminaron en el banquillo en el primer partido oficial de un periodo de adaptación que Mourinho tratará de reducir al máximo.
Cucurella, Diomande y Carlos Espí saltaron al césped del RCD Stadium pasada la primera hora de encuentro. El campeón del mundo cumplió a nivel defensivo, aunque no revolucionó al Real Madrid a nivel ofensivo.
El joven costamarfileño completó un tercio de los regates y completó el 91% de los pases intentados sin llegar a mostrar ese descaro y poderío físico que enamoró en Alemania.
Aunque si hay que hablar de un triunfador, ese es Carlos Espí. El exjugador granota salió por la puerta grande; apenas necesitó 10 minutos para celebrar su primer gol oficial con el Madrid y dar los tres puntos sobre el añadido.

