Orgullo, coraje y corazón

Atleti orgullo
Pese a la dolorosa derrota ante el Liverpool, el Atleti vuelve de Anfield con la cabeza alta y con el orgullo intacto para mirar al futuro con esperanza

Habrá quién piense que de una derrota no se puede sacar nada positivo. Se equivoca. ¿El mejor de los ejemplos? El Atlético de Madrid. Los de Simeone volvieron a vivir la cara amarga del fútbol y de una Champions siempre cruel con ellos. Una caída de las que duelen, pero en la que el orgullo queda intacto.

Con cinco bajas de peso y con un drama inicial que se transformó en un marcador de 2-0, todo hacía presagiar una noche complicada. Pero no, así es el Atlético. Cuando todo apuntaba a una goleada de escándalo apareció lo que muchos no esperaban. La casta, el coraje y el corazón de un equipo que nunca deja de creer.

Pablo Barrios

Lo que cambió por completo la realidad del club con la llegada de Simeone estuvo presente en Anfield. Por eso, pese a volver sin ningún punto que sumar al casillero, la lección que se saca de la visita al feudo inglés es incluso más importante. Son noches de aprendizaje, de unión, de las que forjan a los grandes equipos.

El jardín de Llorente

Si cuando el partido marchaba 2-0 a los cinco minutos, a cualquier aficionado le advierten que el Atlético perdería en el descuento, probablemente considerarían que está loco. Pues bien, esa fue la realidad que nadie esperaba. Pero así es el fútbol, una montaña rusa de emociones y sucesos.

El cuadro madrileño se levantó de la lona, se apoyó en las cuerdas y devolvió los golpes al Liverpool. Dos mazazos con idéntico nombre, el de Marcos Llorente. El español tiene un idilio especial con Anfield que, probablemente, ni siquiera él entienda.

Orgullo Llorente
Marcos Llorente celebrando un gol / Fuente: Web Atlético de Madrid

Dos remates a puerta, dos goles. Una épica que recordó a la de la eliminatoria del año 2020, antes de que el Covid paralizara el mundo. Por entonces el Atlético disfrutó del éxito, de la gloria. Ayer, en cambio, mordió en vacío y saboreó la amargura del que muere en la orilla tras remar a contracorriente.

Toca levantarse

Las caras de los jugadores colchoneros cuando Van Dijk mandó el balón al fondo de la red en el minuto 92 eran un poema. No es para menos. Eran guerreros heridos, hundidos ante una fortuna que volvía a serles esquiva. Buscaron consuelo en los casi mil aficionados desplazados y lo encontraron.

Esas caras eran de orgullo. Orgullo de los que saben que en el fútbol se gana, se empata y se pierde. Pero orgullo porque también saben que hay muchas formas de caer derrotados. Y el Atlético, anoche, perdió pero lo hizo con la dignidad del que sabe que ha entregado todo.

Orgullo
Aficionados del Atlético de Madrid en Anfield / Fuente: @Atleti (X)

No hay nada que reprocharse. Sí muchas cosas por mejorar. En eso se centran las mentes hoy, en el día después de la batalla. En estar preparados para la siguiente, la que tendrá lugar en Mallorca este domingo. No hay tiempo para lamentarse, toca levantarse y seguir combatiendo. Así es la vida, el fútbol y el Atlético de Madrid.

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