Cóctel de emociones en el Santiago Bernabéu. El Manchester City se lleva una nueva edición del Clásico Europeo Moderno, y Pep Guardiola se bate a sí mismo para seguir siendo el entrenador que más veces derrotó al conjunto merengue en su propio estadio, alcanzando los siete triunfos en Chamartín.
Con extra de ruido, Xabi Alonso en la cuerda floja y tan solo dos victorias en los últimos ocho encuentros, jugadores y parte de los aficionados piensan que el equipo ha reaccionado. El domingo en Vitoria, nuevo matchball.
La mala dinámica y el segundo tropiezo en Champions dejan al conjunto madridista en la séptima posición con 12 puntos, detrás de Paris Saint Germain, Manchester City y Atalanta, igualado con el Inter de Milán y justo por delante del Atlético de Madrid, que cierra el TOP 8.
Una clasificación, a priori, sencilla
El tropiezo en Liverpool y la derrota frente al conjunto skyblue no son definitorias; las victorias frente a Marsella, Kairat Almaty, Juventus y Olympiacos son suficientes para mantener al Real Madrid entre los equipos que jugarán directamente los octavos de final, a falta de dos encuentros.
Los blancos recibirán al Mónaco de Ansu Fati y Paul Pogba el próximo 20 de enero, y ocho días después cerrarán la fase de grupos en Lisboa, donde se medirán al Benfica del idolatrado José Mourinho.
Para saltarte el play-off deberían sumar al menos 16 puntos, así sucedió la temporada pasada, por lo que al Real Madrid le bastaría con conquistar cuatro de los seis que quedan en juego, algo más que asequible ante rivales menores sobre el papel.
Los franceses necesitan una victoria para sellar su hueco entre los 24 primeros, mientras que los lusos están obligados a ganar ambos encuentros para seguir vivos en la máxima competición europea.