Rodri: una pieza clave en la evolución del Barça

El fichaje de Rodri parece ideal para la filosofía Barça. Sin embargo, su llegada no ha continuado la idea de Flick, sino que ha facilitado su evolución.

El Barça de la pasada temporada se parece poco al de la actual campaña. Tras firmar un arranque histórico, los de Hansi Flick se postulan como uno de los principales candidatos a ganar la Champions. Uno de los cambios que han permitido al conjunto catalán firmar dicho arranque ha sido el cambio en el centro del campo.

La llegada de Rodri a Can Barça aporta experiencia, control y seguridad. Unas cualidades que permiten a Pedri variar su posición, optar a mayor libertad y reducir los esfuerzos físicos. A esta pareja debe sumarse la figura de un Fermín ya asentado en la titularidad y que complementa en altura a sus compatriotas. La unión de los tres españoles parece dar otra cara al centro del campo culé a la vez que permiten evolucionar la idea de Flick.

Una nueva altura para Pedri

En anteriores temporadas, Pedri ocupaba el puesto de segundo mediocentro. Así, el jugador canario se encontraba en la base de la jugada para dirigir las posesiones blaugranas. Algo que ocurre de manera más acentuada cuando juega Marc Bernal, pues puede verse en el transcurrir de los encuentros como Pedri ocupa una altura similar a la del pivote. Sin embargo, la figura de Rodri genera el primer cambio en torno a esta posición.

Como ocurre en la selección, Rodri es el encargado de comenzar las jugadas. Un rol que libera a Pedri de funciones y le lleva a tomar más altura dentro del juego, lo que le permite pisar el área rival con mayor facilidad. Aun así, las posiciones y roles en el Barça están siendo muy fluídos y ambos jugadores van tomando el rol del otro en diferentes ocasiones. Aun así, en este nuevo papel que quiere dar Flick al canario, Pedri está entrando menos en contacto con la pelota que en el inicio de la temporada pasada. Una situación que permite evitar sobrecargar al jugador español.

Una idea en evolución

Aunque un proyecto sea ganador, necesitará reinventarse continuamente para mantener su dominio. Ya le ocurrió al Liverpool de Jürgen Klopp o al Manchester City de Pep Guardiola. Como en estos casos, el primer Barça de Flick era un equipo frenético y cuyo ritmo en ocasiones terminó por pasarle factura. Tras una segunda temporada no tan brillante, el entrenador alemán busca darle una nueva propuesta a su equipo para mejorar sus resultados.

El principal cambio, mercado mediante, es el refuerzo de la banda izquierda. Lamine Yamal ha demostrado ser determinante, pero centrar de manera única el juego en su banda no terminó dando resultados. Ahora, Gordon y Adeyemi ocupan ese carril, fijan la banda izquierda por fuera y facilitan la presión implantada por Flick. Aunque este cambio puede entenderse también desde la figura de Rodri.

El modelo va antes que el jugador. Sin embargo, la figura de Rodri es facilitadora del cambio. Con la altura de Pedri, el mediapunta culé -ya sea Olmo o Fermín– ocupa por momentos la posición de doble punta junto a Raphinha. A su vez, el lateral izquierdo toma vuelo hasta colocarse entre Pedri y el extremo izquierdo. Para sostener este baile de posiciones es vital perder «bien» la pelota. Aquí es donde aparece la figura de Rodri.

El mundial ha dado buena cuenta de como el ex del City es capaz de sostener al equipo arriba, robando rápido tras pérdida y ubicándose siempre en el sitio exacto para frenar las contras. Esta capacidad defensiva y experiencia que suma el Barça es lo que puede permitirle, al menos en parte, un modelo de juego de presión asfixiante y robo rápido para mantener el asedio.

Objetivo Champions

Pese a las bondades que aporta Rodri al Barça, su figura será más determinante en los partidos que se le han resistido al conjunto catalán. Los culés llevan dos años dominando a nivel local, pero este dominio no ha terminado de trasladarse a Europa. La Champions sigue siendo el trofeo más ansiado y es aquí donde los matices a la idea inicial pueden incidir.

El partido ante el Inter de Milán dejó al Barça a las puertas de una final y el Atlético de Madrid volvió a apear a los culés de Europa. En el primer encuentro, el Barcelona no pudo imponerse a los golpes. En el segundo, el Barça sufrió la capacidad del Atlético de correr a su espalda. En esta coyuntura es donde encaja el fichaje de Rodri.

Su capacidad de extender los momentos de dominio y de controlar el ritmo pueden permitir al Barça transitar hacia un modelo de mayor control cuando las eliminatorias lo requieran. A su vez, la capacidad de Rodri para sostener al equipo en transición y evitar las salidas rápidas puede ofrecer a los de Flick un baza más de cara a encuentros similares al del Atlético de Madrid. El encaje y la necesidad existen, solo queda ver si finalmente el Barça es capaz con esto de dar el paso definitivo.

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