Una semifinal con aroma a venganza

El Real Madrid se lleva el derbi de la Supercopa.
Un cañonazo del uruguayo para abrir la lata, y una asistencia a Rodrygo sirven para eliminar a un desconocido Atlético de Madrid.

Habemus Clásico. El Real Madrid se lleva el derbi del desierto, Xabi salva su figura hasta el domingo y el Atlético de Madrid sigue sin conocer el sabor de la victoria en 2026.

Respeto e igualdad es lo mínimo que uno puede esperar de unas semifinales que enfrentan a Atlético y Real Madrid, y aunque la tendencia del primer tiempo fue esta, los de Simeone no salieron con la tensión que reclama jugar un derbi.

Gallaher concedió una innecesaria falta y El Pajarito Valverde aprovechó la errática colocación de la barrera para batir a Oblak con un obús de 30 metros. Golpes en la cabeza para liberar tensión y festejar su primer tanto del curso.

El conjunto local tardó minutos en recuperarse del mazazo; a base de posesión y triangulación, trató de ir ganando yardas a un conjunto merengue bien plantado sobre el césped del Alinma Stadium. El Cholo pidió cabeza, empezar el partido de nuevo, y con este comenzó el encuentro, repleto de tensión, que todo aficionado esperaba visionar esta tarde.

Merengues y rojiblancos trataron de buscar su espacio sobre el terreno de juego, empezar a imponer su ley, pero las imprecisiones y en ocasiones las malas decisiones pulsaban el botón de reinicio. Con el partido en tierra de nadie, un saque de esquina sobre la meta de Courtois se convirtió en una doble ocasión para los de Xabi.

Rodrygo primero, y Vinicius después, perdonaron justo antes del parón para hidratarse. En el que Diego Pablo volcó a su equipo sobre la banda de Carreras, que, sin la ayuda de exjugador del Flamengo, tuvo tres ocasiones claras para empatar el choque. 

Un triunfo de banda derecha

El Atlético de Madrid dominó tras la reanudación, siguió probando sin suerte al arquero belga, y en su mejor momento, encajó el segundo tras una buena combinación en la que el uruguayo dejó a Rodrygo solo ante Jan Oblak. Tanto que, más que amedrentar a los rojiblancos, sirvió para tirar de orgullo y volver a meterse en el partido con el cabezazo del gigante noruego apenas tres minutos después.

Ambas escuadras aprovecharon su superioridad sobre el carril derecho. A partir del cual generaron la mayor parte del peligro para buscar los penaltis en el lado rojiblanco y, para matar el encuentro en el flanco madridista. Que terminó el partido sin la pareja de centrales titular, con Fran García doblando el lateral izquierdo y encomendado a la figura de Thibaut para jugar otra final.

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