Luis Díaz y Harry Kane pusieron fin a 25 años de sequía en la Castellana, desde la temporada 2000/01 que el Bayern de Múnich no imponía su ley en el tempo madridista.
El solitario gol de Elber en la segunda mitad fue una losa para el Real Madrid de Hierro, Raúl, Guti y compañía, que terminaron cayendo también como visitantes para quedarse a las puertas de otra final.
Ni el espíritu de Juanito ni la magia de las grandes noches pudieron levantar a un equipo con más carencias que virtudes, porque eso es lo que fue el conjunto merengue: un equipo frágil e inconexo ante el campeón alemán.
No estuvieron a la altura
- Vinicius Junior: De los pocos partidos importantes en los que el brasileño no deja huella. Incansable en ataque, completando cinco de los nueve regates intentados, pero la falta de puntería y los inexistentes esfuerzos defensivos desesperaron a los asistentes.
- Thiago Pitarch: El joven canterano no estuvo a la altura; la falta de experiencia y la asfixiante presión del conjunto bávaro hicieron que pasara desapercibido. Terminó sustituido tras volver a cometer el mismo error que, afortunadamente, tampoco terminó en gol frente al Manchester City.
- Álvaro Carreras: El lateral estuvo desbordado todo el partido, incapaz de robar un balón a Olise, también por la falta de ayuda de Vinicius. Con solo un 30% de duelos ganados y una estrepitosa sensación de fragilidad, todos los aficionados se encomendaron al regreso de Ferland Mendy.


