El suicidio táctico de Guardiola en el Bernabéu

Guardiola Manchester City. @ManCity
Un planteamiento excesivamente ofensivo y una nula capacidad de respuesta arrastran al Manchester City en el Santiago Bernabéu.

Criticado por su afición y en duda por los expertos, el Real Madrid volvió a evidenciar que no hay nada imposible, pero lejos de la mística, hay explicaciones para lo que ni los más optimistas esperaban sobre el césped del Santiago Bernabéu.

Y es que Pep Guardiola pecó ayer de soberbia; el catalán se sintió superior al Real Madrid, un exceso de amor propio y confianza que le costó una goleada que le deja prácticamente desahuciado. 

El conjunto mancuniano apostó todo al ataque; los visitantes se plantaron sobre el terreno de juego con hasta cinco jugadores en fase ofensiva, dejando completamente descuidado el mediocampo; es aquí donde el Real Madrid empezó a ganar la batalla.

Guardiola nunca tuvo respuesta

Guardiola planteó un partido basado en la presión, recuperación y ataque por bandas, Doku hizo sufrir a Arnold, el belga generó las mejores ocasiones y los británicos empezarón a llegar sin conseguir conectar ningún remate.

Los pupilos del exjugador y entrenador del Barcelona llegaron a presionar en campo contrario con hasta seis jugadores, intercalando la presencia de Rodri y O`Reilly. Los ingleses cayeron en la trampa; Arda y Brahim atrajeron a los centrales, que descuidaron las bandas.

Muchos interpretaron que el Real Madrid jugará sin un punta de referencia como un síntoma de debilidad, pero nada más lejos de la realidad. Otomano y marroquí dieron de su medicina al inventor del falso nueve, creando superioridades y aprovechando las dudas en la zaga para llegar desde segunda línea sin marca.

Así encajó el segundo y tercer gol: Brahim fijó a una estática pareja de centrales y Valverde aprovechó los huecos a la espalda para seguir castigando a los pupilos de Pep.

El entrenador cavó su propia tumba despoblando la zona de creación, no supo leer los movimientos con y sin balón de los merengues y no tuvo capacidad de respuesta ni plan B ante la encerrona que sufrieron sus jugadores en la capital.

La lectura del encuentro deja a Arbeloa como principal artífice; el míster acertó con la planificación previa, supo leer e interpretar el partido y terminó ganando la batalla táctica a un entrenador mucho más experimentado y laureado.

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