Un gol de Merino en el 91′ manda a España a cuartos y elimina a Portugal del Mundial

Portugal España
La Roja sufrió pero logró batir a en los minutos finales del partido para avanzar entre los mejores 8 de la Copa del Mundo.

Casi 100 minutos de tensión, de equilibrio, de fútbol de alto nivel y de nervios a flor de piel. Y entonces llegó Mikel Merino. El centrocampista del Arsenal, recién entrado desde el banquillo, recibió un pase milimétrico de Ferran Torres y batió a Diogo Costa con un disparo raso por la esquina inferior izquierda para desatar la locura en las gradas y confirmar lo que España llevaba todo el partido persiguiendo.

Portugal queda eliminado del Mundial 2026 y la Roja avanza a cuartos de final con el corazón en la garganta pero con la cabeza bien alta.

Un partido de máxima exigencia

El derbi ibérico no defraudó. Desde el primer minuto quedó claro que ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a especular. España salió con la intención de dominar el juego, algo que reflejó la posesión durante toda la primera mitad: 56% para la Roja frente al 44% de los lusos.

Sin embargo, el dominio del balón no se tradujo en claridad ofensiva. Diogo Costa fue uno de los protagonistas de una primera parte en la que España llamó más veces a su puerta, pero sin el acierto necesario para abrir el marcador.

Mikel Oyarzabal, en el minuto 3, fue el primero en probar la portería rival con un disparo centrado que el guardameta del Oporto detuvo sin problemas. Poco después, Lamine Yamal intentó sorprenderle desde media distancia, pero Diogo Costa volvió a responder con solvencia. Álex Baena también buscó fortuna desde el borde del área, aunque sin precisión. España generaba, pero le faltaba el último pase.

Portugal, mientras tanto, respondió con las armas de siempre. Cristiano Ronaldo, veterano e incansable, buscó el gol en el minuto 12 con un disparo al centro que Unai Simón resolvió con seguridad. El capitán luso volvió a intentarlo en el 37 tras un rechace dentro del área, pero el portero vasco firmó una parada soberbia que mantuvo el 0-0 en el marcador. Bruno Fernandes también dispuso de una oportunidad clara en el 76, solo ante el marco, pero la desperdició de forma incomprensible.

La segunda parte, más intensa

El descanso no cambió el guión sino que lo intensificó. España apretó más y generó más ocasiones: Dani Olmo desde el borde del área, Lamine Yamal con un tiro libre al que Diogo Costa respondió con comodidad, Álex Baena con un disparo que el meta portugués desvió al córner. Los cambios de Luis de la Fuente fueron decisivos para inyectar energía: Ferran Torres por Álex Baena y, en el 85, Mikel Merino por Dani Olmo y Fabián Ruiz por Pedri.

Portugal también movió el banquillo. Roberto Martínez introdujo a Rafael Leao, Francisco Conceição y Diogo Dalot buscando más profundidad, pero también sufrió el contratiempo de la lesión de Nuno Mendes, que tuvo que abandonar el terreno de juego en el 56 y fue sustituido por Nelson Semedo.

Merino, el héroe inesperado

El guión lo escribió el fútbol con su habitual crueldad y su habitual magia. En el minuto 90+1, con el partido rozando la prórroga, Ferran Torres encontró a Merino dentro del área con un pase al milímetro. El centrocampista no perdonó: disparo raso, esquina inferior izquierda, gol. España explotó. Portugal se hundió.

Las tarjetas amarillas a Bernardo Silva en el 89 y a Renato Veiga en el 90+4 reflejaron la desesperación portuguesa ante una eliminación que nadie en Lisboa quería asumir. España, en cambio, celebró como solo sabe hacerlo cuando más importa.

La Roja está en cuartos del Mundial 2026. Y lo está gracias a un hombre que llegó desde el banquillo para decidir el partido más importante del torneo hasta la fecha.

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